miércoles, 24 de octubre de 2018

Los pasos de cebra son para pasar

Sí, parece de Perogrullo, pero atendiendo a lo que se ve por ahí, parece que no está de más recordarlo: los pasos de peatones sirven para que los viandantes pasen de un lado a otro de la calzada. A continuación algunos ejemplos de arquitectos/ingenieros/urbanistas que se olvidaron de ello.

En Villanueva de la Serena el destino de los que cruzan este paso de cebra parece ser una peligrosa cuneta que casi parece una fosa.



En Sevilla, en lugar de mandarte al abismo, te ponen en medio una señora valla.



Esta solución de valla anti-peatones no es exclusiva de Sevilla.


Foto: Elisabeth Sánchez

En algunos caso no se cortan y acompañan la valla "obstáculo de peatones" con un semáforo.



En Boiro (Coruña), para que no digan que los gallegos no se mojan, la valla la hacen bien alta y de prefabricado de hormigón. Y no se cortan de "firmarla" con el escudo del concello. Que no quede duda de su autoría.


Foto: Carlos Elcid

Otro clásico son las "jardineras" (por llamarlo de alguna forma).



En estos casos, hay que reconocer que algunos la cagan con más estilo que otros, o al menos, de manera más vistosas.



En otros sitios, como en Burgos, la "jardinera" es casi una selva.



Y los hay que juegan a doble o nada: jardinera + quitamiedos en Zaragoza, que los peatones son muy cabezones y se empeñan en pasar aunque les pongamos arbustos.



Y he dejado para el final un par de gazapos sorprendentes.

El primero localizado en Lorca (Murcia): un paso de cebra ¿para los coches? El señor de la foto lo indica con su brazo pero ¿de verdad nadie se dio cuenta mientras se hacía?



El segundo en Méjico: un paso de cebra desde la acera ¿hacia la muerte? No, no estáis viendo mal. El paso conduce a los peatones directos hacia un carril para coches. El atropello está casi asegurado.


Foto: Alberto Vascones


jueves, 20 de septiembre de 2018

Urbanismo de nuevos ricos

Qatar es, a día de hoy, el país con mayor renta per cápita del mundo. El petróleo y, sobre todo el gas, han proporcionado una inmensa fuente de ingresos que los qataríes han sabido administrar bastante bien. El dinero “les sale por las orejas” y eso se nota.



Se nota sobre todo en Doha, una de las ciudades más pujantes del Golfo Pérsico que ha centrado la desvinculación de su economía del petróleo en las finanzas, a diferencia de, por ejemplo, Dubai que se ha centrado en el turismo. 



Y como el dinero les sale por las orejas han construido un centro de negocios espectacular, West Bay, donde cualquier estudiante de arquitectura debería viajar para deleitarse con la colección de modernos rascacielos allí construidos.



Muchos de los arquitectos más ilustres han puesto su firma en algunos de los edificios de Doha.



Aunque los guiños” a la arquitectura local, tal vez no hayan sido afortunados (es una opinión personal, que todo es cuestión de gustos).




Y se han marcado alguna horterada como la construcción de una réplica de Venecia.



Pero nos estamos desviando. Antes del descubrimiento de petróleo en su territorio, Qatar era famoso por la recolección de perlas y por su comercio marítimo. Obtuvo su independencia en de Inglaterra en 1971 y, a partir de los años 80 empezó su despegue económico que les ha llevado a la primera división mundial.



Pero a los nuevos ricos se les nota y, en el caso de Qatar, no podía ser menos. Aparte de las horteradas arquitectónicas mencionadas, donde más “se les ven las costuras” es en la urbanización del centro financiero de Doha, que no acompaña a la modernidad ni a la suntuosidad de sus rascacielos.

En muchas ocasiones, las aceras son ridículas. Y si hay que meter una parada de bus ¿para qué molestarse en hacer una cimentación bajo la acera? Es más barato dejar un mamotreto en medio.



En un país donde el coche más típico es el todoterreno de 100.000 € o más, la solución para que no aparquen en la acera es bestial.



Aunque no siempre funciona. En cuanto se dejan un hueco...



Claro que los residentes en Doha (ya sean Qatarís o inmigrantes) no se caracterizan por respetar las prohibiciones de aparcamiento.



Las entradas de los edificios deben ser llanas, pero ¿quién ha dicho que tienen que conectar de forma accesible con las aceras?


Por si no se aprecia bien en la imagen anterior, aquí vemos que han puesto unos peldaños provisionales para que la gente no se parta la crisma. Ojo que hay que subir o bajar tres peldaños.



En un país donde 8 meses al año se superan los 30 grados (hasta 50 en julio) ¿quién quiere árboles que den sombra?



Aso sí, que se note que es el reino del automóvil. Esta es la entrada al Ministerio de Transportes. ¿Alguien ve la acera para que entren los peatones? No la hay (y es la única entrada para el público).



Mientras tanto, los accesos de los coches a los hoteles se pavimentan con todo lujo, aunque el material no sea el más adecuado para resistir la carga de los coches (ojo a la rotura de baldosas de la parte inferior, y eso que el hotel no lleva un año abierto).



Cruces urbanos con ramales directos de giro para los coches: una pesadilla para los peatones.


En fin, quedan muchas cosas por hacer para que el urbanismo de Doha (las calles) se acerque al nivel de sus edificios.

NOTA FINAL

Qatar es un país de enormes desigualdades. Los qatarís, que constituyen solamente el 20% de la población, por el hecho de serlo, a partir de los 18 años reciben una renta mensual de unos 4.000 €. Por no hacer nada. Además, coche de 100.000 € gratis y, cuando se casan, casa gratis. Si les da por trabajar, sus sueldos empiezan en unos 20.000 € al mes.

Entre los inmigrantes (el 80% de la población) se pueden distinguir dos grandes grupos. Por un lado, los técnicos cualificados, normalmente provenientes de países desarrollados y de otros países del golfo Pérsico. En general con muy buenos sueldos comparados con Europa, pero sin llegar al nivel de los qatarís. Por otro, el personal no cualificad, provenientes principalmente de Asia y África. Con sueldo de miseria, entre 200 y 600 € al mes.

jueves, 12 de abril de 2018

Gibraltar español y otras extravagancias

El contencioso de Gibraltar, única colonia existente en Europa, es un vestigio de los conflictos dinásticos del Antiguo Régimen. La Plaza fue ocupada el 4 de agosto de 1704, durante la Guerra de Sucesión española, por una flota anglo holandesa.

Mediante el Tratado de Utrecht, de 13 de julio de 1713, la Reina Ana de Gran Bretaña pactó con el Rey de Francia Luis XIV el reconocimiento de su nieto Felipe como Rey de España y logró, que la Corona de España cediera Gibraltar.

España ha solicitado reiteradamente al Reino Unido entablar negociaciones, en cumplimiento de lo dispuesto por las Naciones Unidas, para llegar a una solución definitiva del contencioso de Gibraltar.

Mientras tanto, algunos alcaldes de municipios repartidos por la geografía española han querido hacer gala de un patriotismo cuasi-cómico, nombrando a una de sus calles... ¿Lo adivináis? Pues sí: "GIBRALTAR ESPAÑOL".


Y no han sido uno o dos. Han sido unos cuantos. El primer ejemplo que ilustra esta entrada corresponde a Torrijos, en la provincia de Toledo. En este municipio la calle presenta más de un formato (podéis comprobar que el escudo es el mismo).


Podemos encontrarlo desde en alguna capital de provincia, como Almería.


Hasta en una humilde pedanía como Balsicas, perteneciente al municipio de Torre Pacheco, en la Región de Murcia.


En Torredelcampo, en la provincia de Jaén.


O en Alcázar de San Juan (Ciudad Real).


Más allá de las reivindicaciones soberanistas sobre el Peñón, hay otras calles con resonancias patrióticas, como "Arriba España", aunque estas están cambiando debido a su asociación al bando sublevado de la guerra civil española. Aquí vemos como retiran la placa de la calle de Madrid.


Dejando el patriotismo a un lado, no se acaban los casos de calles con nombres estrambóticos. En el el centro de Granada, por ejemplo, podemos encontrar la calle "Niños luchando".


Alguno se preguntará el origen de tan singular nombre para una rúe. Cuenta la leyenda que en la casa de una familia humilde, dos niños jugaban simulando una lucha y en el calor de la ficticia pelea arremetieron contra un tabique tan endeble y viejo que se vino abajo. Con el tabique, entre ladrillos y cascotes, cayó también un chorro de onzas y doblones que alguien había ocultado en la pared. El padre se llevó tal alegría que mandó hacer un bajorrelieve de mármol con la imagen de dos niños luchando y lo puso en la fachada de la casa. Andando el tiempo, la imagen acabó bautizando la calle.

En Valladolid se encuentra la Calle del Hostiero, así llamada, no porque repartiesen leña, sino porque fabricaban hostias para las misas.


Y terminamos volviendo a Almería, donde encontramos la calle "Quinto pino". si alguno piensa que queda lejos, está en lo cierto ya que se encuentra en las afueras de la ciudad, en la salida hacia El Alquián. ¿Por qué eligieron este nombre? Algún almerinese lo sabrá. Nosotros no.









miércoles, 28 de marzo de 2018

Estadios que merecen una visita



Los estadios de fútbol suelen ser elementos singulares en las ciudades. Independientemente de que tengan un diseño más o menos afortunado, vamos, de que sean bonitos o feos, suelen ser un referente urbano para la mayoría de la población: casi todos los burgaleses saben dónde está El Plantío y los zaragozanos dónde está La Romareda.

En algunos casos, como el Camp Nou o el Bernabeu, se convierten en verdaderas atracciones turísticas, estando ambos en el top 10 de lugares más visitados de Barcelona y Madrid respectivamente. Aunque, en estos casos, existen elementos asociados a los estadios que son los verdaderos motores de esta atracción: el FC. Barcelona y el Real Madrid.

Hoy veremos algunos estadios y campos de futbol que llaman la atención por sí mismos.

Empezamos con el Marina Bay Stadium, en Singapur.



El campo está construido sobre una isla artificial flotante y las gradas, con capacidad para 30.000 espectadores, se ubica tras el “paseo marítimo. Debe ser la leche trabajar allí de recogepelotas.



Los noruegos, más concienciados con el medioambiente, no hacen islas artificiales, pero ante la falta de espacio, no dudan en utilizar medio islote para jugar al fútbol.



El pueblecito se llama Lofoten, y la idea de meter un campo de fútbol ahí, por sus bemoles, es la envidia de cualquier bilbaíno.



Eso sí, bajo el estricto respeto a la ley de la botella, el que la tira va a por ella.



Y, hablando de la adaptación al medio ¿qué me decís de este campo de fútbol ucraniano?



Por lo menos han sido deportivos y no han aprovechado la pendiente a favor de ninguna de las porterías.



De Ucrania nos vamos a Serbia, más concretamente a Belgrado, donde han plantado un campo de fútbol, con gradas incluidas, sobre un centro comercial.



Es la sede del FK Voždovac, un equipo de Belgrado que ha llegado a jugar en la primera división Serbia. Tiene capacidad para 5.200 espectadores.



Un estadio original es el de Mmbatho, en la ciudad del mismo nombre, capital de la Provincia Noroeste de Sudáfrica.



Con capacidad para 59.000 espectadores la originalidad reside en el diseño de su graderío.



Y terminamos con el pragmatismo japonés, aunque esto nos suponga dejar el fútbol y pasar al baseball. El estadio de Osaka fue construido en 1950 con una capacidad de 32.000 espectadores. Pero cuando el equipo Nankai Hawks se mudó en 1988 a un estadio más moderno, en lugar de derribarlo, se aprovechó su estructura para construir el complejo comercial y de oficinas Namba Parks.



Sobre el terreno de juego se construyeron dos docenas de chalets y un pequeño aparcamiento.